Durante las primeras etapas de la construcción, ignorar el rendimiento y la carga en el extremo posterior de los cables puede generar riesgos de incendio significativos. Hoy, analizaré los seis elementos principales que se deben considerar para la clasificación de resistencia al fuego de cables y alambres en el diseño de ingeniería de proyectos.
1. Entorno de instalación del cable:
El entorno de instalación del cableado determina en gran medida la probabilidad de exposición del cable a fuentes de fuego externas y la extensión de la propagación tras la ignición. Por ejemplo, los cables enterrados directamente o canalizados individualmente pueden utilizar cables no ignífugos, mientras que aquellos ubicados en bandejas portacables semicerradas, zanjas o conductos específicos pueden reducir los requisitos de resistencia al fuego en uno o dos niveles. En entornos donde las posibilidades de intrusión externa son limitadas, se recomienda optar por cables ignífugos de clase C o incluso de clase D, lo que reduce la probabilidad de combustión y facilita la autoextinción.
2. Cantidad de cables instalados:
La cantidad de cables afecta el nivel de resistencia al fuego. El número de materiales de cable no metálicos en un mismo espacio determina la categoría de resistencia al fuego. Por ejemplo, en situaciones donde los paneles ignífugos se aíslan entre sí en el mismo canal o caja, cada puente o caja se considera un espacio independiente. Sin embargo, si no existe aislamiento entre ellos y se produce un incendio, se produce una influencia mutua que debe considerarse en conjunto para el cálculo del volumen de cables no metálicos.
3. Diámetro del cable:
Tras determinar el volumen de objetos no metálicos en el mismo canal, se observa el diámetro exterior del cable. Si predominan los diámetros pequeños (inferiores a 20 mm), se recomienda un enfoque más estricto en cuanto a la resistencia al fuego. Por el contrario, si predominan los diámetros mayores (superiores a 40 mm), se sugiere optar por niveles más bajos. Los cables de menor diámetro absorben menos calor y son más propensos a la ignición, mientras que los de mayor diámetro absorben más calor y son menos propensos a la ignición.
4. Evite mezclar cables ignífugos y no ignífugos en el mismo canal:
Es recomendable que los cables instalados en el mismo canal tengan niveles de resistencia al fuego uniformes o similares. La ignición de cables de menor nivel o no resistentes al fuego podría actuar como fuente de fuego externa para los cables de mayor nivel, aumentando la posibilidad de que incluso los cables de clase A se incendien.
5. Determinar el nivel de resistencia al fuego en función de la importancia del proyecto y la magnitud de los riesgos de incendio:
Para proyectos de gran envergadura, como rascacielos, centros bancarios y financieros, y recintos grandes o extragrandes con gran concentración de público, se recomiendan niveles más altos de resistencia al fuego en condiciones similares. Se sugieren cables ignífugos, libres de halógenos y de baja emisión de humos.
6. Aislamiento entreCables de alimentación y cables que no son de alimentación:
Los cables de alimentación son más propensos a incendiarse, ya que operan a altas temperaturas y existe el riesgo de cortocircuitos. Los cables de control, al tener baja tensión y cargas pequeñas, se mantienen fríos y son menos propensos a incendiarse. Por lo tanto, se recomienda aislarlos en el mismo espacio, con los cables de alimentación arriba y los de control abajo, con medidas de aislamiento ignífugas entre ellos para evitar la caída de escombros en llamas.
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Fecha de publicación: 8 de enero de 2024